Según pudimos aprender de la página web de la Asamblea Nacional, se han realizado varias reuniones de diferentes grupos con la comisión de Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional que avanza con la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI).
Estos eventos parecen ser un indicativo de que está avanzando el proceso legislativo hacia la reforma de la ley, o sea, que no está tan engavetada como algún rumor dejó entender. La efectividad de estas reuniones, si las críticas a la reforma de la LOCTI cambiarán su contenido, estará por verse más adelante.
Reproducimos aquí el contenido de las noticias al respecto de estas reuniones emitidas por la Asamblea Nacional, y el link para que puedan ver la fuente original.
Tomado de http://www.asambleanacional.gob.ve
Reproducimos parcialmente aquí un artículo de Ignacio Ávalos Gutiérrez, autor de varios artículos en este blog, que en una contribución al Nacional se refirió a la Reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Ignacio Ávalos, en nuestra opinión, es uno de los profesionales más destacados por su contribución histórica a la construcción y crítica del saber colectivo nacional sobre ciencia, tecnología e innovación.
Pueden leer los artículos que ha escrito para el LoctiBlog a través de los siguientes enlaces:
La memoria tecnológica en la empesa
Las tecnologías blandas
El artículo de el Nacional a continuación:
¿Hacia dónde puede ir la Locti?
Marzo 3, 2010
Al ministro Ricardo Menéndez
I.
Hace cosa de dos o tres semanas, la Asamblea Nacional aprobó, en primera discusión, la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia y Tecnología, que asoma cambios sobre todo en los aspectos relacionados sólo a ellos me refiero en este artículo- con el financiamiento de la innovación Que se sepa, no hubo una discusión previa que ventilara el asunto ni, por otro lado, una evaluación que determinara cuáles debieran ser las modificaciones. Asumiendo que se trata, en gran medida, de una palanca para promover la innovación en el sector productivo, se desconoce su impacto sobre las empresas y cómo debemos entender el significado de esa cifra mil millonaria, equivalente a 3% del PIB recabada en 2006 y 2007 (inexplicablemente nos hay información posterior) y si, por otra parte, es posible señalar que esos números tan relumbrantes sugieren un “antes y un después” en nuestro progreso tecnoproductivo.
A pesar de ostensibles avances a lo largo del último medio siglo, en Venezuela no puede hablarse de la existencia de un “sistema nacional de innovación” y resultaba fácil, entonces, pronosticar dificultades en la ejecución de la ley, pues, como se indica en la literatura correspondiente, se requieren ciertas premisas institucionales y culturales para que ocurra el desarrollo científico y tecnológico en clave contemporánea, las cuales existen sólo a medias entre nosotros. Así las cosas, el éxito de la ley iba de la mano de un proceso de aprendizaje colectivo que involucraba a diversos actores, tales como entes gubernamentales, universidades, empresas públicas y privadas, centros de investigación, firmas consultoras, organizaciones de la sociedad civil, en fin.
II.
Visto lo anterior, sería bueno que el ministro Menéndez, en coordinación con la Asamblea Nacional, convocara un diálogo entre tales actores, con el fin de que la nueva ley y su reglamento sean aprobados capitalizando la experiencia acumulada por todos. La conversación debería, creo, darse a lo largo de los siguientes tres planos generales.
En el plano conceptual, con el propósito de identificar mejor las actividades en donde pueden hacerse las inversiones.
Digo esto porque da la impresión de que, tal como fueron diseñadas las normas, se convirtieron, en la práctica, en un saco amplio en el que cabían cosas que no debían caber y en el que, por contraste, no tenían lugar otras que sí debieran (pienso, por ejemplo, en el sector servicios, cada vez más importante, cuya idiosincrasia innovativa apenas es reconocida). De paso, lo anterior debería ir acompañado de eficaces esquemas de seguimiento de la aplicación de la ley, pero sin caer en excesos burocráticos porque, según Perogrullo, estos siempre generan malos resultados.
En el plano institucional, con el fin de examinar las trabas que impiden la vinculación entre los diversos actores del proceso innovativo, puestas de manifiesto, entre otros elementos, en el muy bajo porcentaje (menos de 10% de los recursos) representados por los aportes de las empresas a las universidades y centros de investigación.
Por último, en el plano político, con el objeto de pensar el significado de la Locti como instrumento del desarrollo tecnocientífico del país en época de la sociedad del conocimiento. Pensar, en ese sentido, en cómo armonizar la lógica del sector productivo con el interés nacional, sin recurrir al fácil expediente de concentrar todos los recursos, o buena parte de ellos, en el Fonacit, como si esto bastara para asegurarle su eficacia en tanto política pública.
Se aprobó en primera discusión de la Asamblea Nacional una reforma parcial a la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación (LOCTI).
De una primera mirada a la reforma destacamos lo siguiente:
Haga click aquí para leer una reseña periodística de la aprobación en primera discusión
Haga click aquí para descargar el texto de la reforma de la página de la Asamblea Nacional
Estrategias LiD pronto estará ofreciendo charlas para conversar y aclarar dudas sobre esta reforma.
Es un honor servirles,
Juan Pablo Molina Berrizbeitia
Director Ejecutivo de Estrategias LiD
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